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                “LA PURÍSIMA” DE JAÉN                

 

La fundación del Colegio de Jaén fue la última que realizó Madre Paula Delpuig, segunda Superiora General, un año antes de su muerte. Fue planeada por Isabel Sanmartín, hermana del conde de Corbull, y su director espiritual, D. Pedro Espinosa, Deán de Jaén. Ella veía en la Obra un gran bien para la capital y para la diócesis, que sólo contaba con un colegio dirigido por monjas de clausura. Tanto Sanmartín como Espinosa estaban apoyados por el Obispo D. Manuel María González.

 

Jaén, con sus 25.000 habitantes, contaba con un alto índice de analfabetismo, razón muy atendible por parte de la Congregación, que quería estar abierta a todas las clases sociales.

 

Madre Paula aceptó la fundación, pero fue la madre Dolores Pallés, Provincial de Castilla, quien más se interesó, eligió el personal y formuló los acuerdos, alentada por el Padre Hidalgo.

 

Isabel Sanmartín venía trabajando en la población como fundadora y presidenta de las escuelas dominicales desde 1886. Su dedicación a este apostolado le hizo concebir la idea de montar una obra de carácter más complejo y con profesorado más comprometido.

 

 

Por abril de 1888, la Madre Dolores Pallés trató personalmente el asunto con los promotores y visitó el local. Pretendían montar un Colegio que diese acogida a todas las clases sociales, de forma que hubiese internado, clase de externas y clase para gratuitas. La finalidad de los fundadores era lanzar la iniciativa, favorecerla y ponerla en marcha con su ayuda económica hasta que se autofinanciase. El Obispo lo favorecía y creaba una capellanía.

 

El 15 de octubre de 1888 se inauguró el Colegio en el número 4 de la calle de Abades, en la casa propiedad de la señorita Sanmartín. Al acto de inauguración asistieron las autoridades de la ciudad. El Obispo celebró la Misa y presentó el beneficio del Colegio al Alcalde y principales familias allí reunidas. Ocho hermanas integraban la comunidad, siendo Superiora la Madre María Usobiaga. De las primeras hermanas, en cartas a la Madre Paula se dijo que eran como “ocho ángeles” y también: “no podía pensar se reuniese una comunidad tan igual en su buen espíritu, bondad y al mismo tiempo instrucción”.

 

Como la casa era pequeña y no tenía más desahogo que un patio andaluz, en 1894, se instaló el Colegio en la calle de la Merced, nº 2, en una de las principales casas solariegas de la ciudad, muy bien situada y amplia. Esta casa fue adquirida por la Congregación con dinero de la bienhechora, Dª Isabel Sanmartín.

 

En el Colegio se impartía toda la enseñanza superior y a ésta se añadía toda clase de labores y artes de adorno, entre las que figuraban: dibujo, pintura, fotominiatura, música y francés. Además quedaba abierta la clase gratuita en la que se daba enseñanza elemental y gran cantidad de labores seleccionadas entre las más útiles o rentables.

 

A final de curso, con asistencia del Obispo, se celebraban exámenes públicos que duraban dos días, ya que tales exámenes se convertían en festivales en los que las alumnas amenizaban el acto con variadas representaciones, cantos, interpretación de piezas musicales y discursos. Más que el momento de una evaluación era la ocasión de ofrecer al público una prueba global de los adelantos del colegio y una oportunidad de ver la exposición de labores, pinturas y trajes realizados por todas las alumnas.

 

En 1904 la señorita Sanmartín, que continuaba con las escuelas dominicales, pudo construir en este edificio un extenso local para las 250 alumnas que asistían a sus clases.

 

En el año 1952, por la necesidad de ampliar el colegio, esta casa se vendió al Ayuntamiento y Diputación y el Colegio se trasladó al edificio actual, en la Calle Arquitecto Berges, 12.

 

En 1967 se hizo obra en la Iglesia para adaptarla a la actual liturgia, y se adquirió una magnífica talla de un Crucifijo y una Virgen del Carmen, del escultor González Orea.

 

En 1984 se reestructuró el BUP, reduciendo dos cursos y nombrando como directora a una profesora seglar.

 

En 1985 se suprimió el BUP. Hoy se imparte en el Colegio Educación Infantil, Primaria y Secundaria.

 

En junio de 1994, la Superiora Provincial Hna. Antonia Blanco nombró por primera vez Directora Académica a una profesora seglar.

 

En Octubre de 1988, se celebró el Centenario del Colegio, del que se hizo eco la prensa local y en el que participaron no sólo las alumnas que cursaban estudios entonces sino muchísimas de las antiguas, y otras personas de la ciudad vinculadas con el Centro. Entre los actos celebrados, señalamos: Pregón de apertura, por D. José Chamorro Lozano; Charla de la Hna. Isabel Burguell, sobre la figura y obra de Santa Joaquina; Solemne concelebración Eucarística en la Catedral, presidida por D. Santiago García Aracil, Obispo de Jaén; Recital de canto, por la eminente soprano Dña. Consuelo Santa-Bárbara; Certámenes; Montajes Audiovisuales; Olimpiadas; Comida de Fraternidad. 

 

En el año 1996, se celebraron dos “Bodas de Plata”:

  1. Un numeroso grupo de antiguas alumnas se reunieron para celebrar 25 años de su salida del Colegio, programando diversos actos, con momentos entrañables y emotivos, en los que recordaron y agradecieron la educación recibida en el Colegio y todo lo que para ellas había supuesto el contacto con las Hermanas.
  2. El pueblo de Arroyo Frío quiso también agradecer a las hermanas de Jaén los 25 veranos que dedicaron ininterrumpidamente a esta misión catequética y educativa en su pueblo. Fiesta grande el día 15 de Agosto, este año con doble motivo. Y una placa conmemorativa para dejar constancia de ello: “Los vecinos de Arroyo Frío a las Hermanas de Santa Joaquina de Vedruna en agradecimiento por su cariño y dedicación a nosotros”.

 

En el año 2001, con motivo del 175 Aniversario de la fundación de la Congregación, más de 13.000 firmas pidieron al Ayuntamiento que se le dedicase una calle a Santa Joaquina.

 

El 22 de Mayo de 2002, la Concejala de Cultura Dña. Cristina Nestares, en representación del Alcalde, y la Hna. María Escuder, en representación de la Comunidad, descubrieron la Placa en la que aparecía el nombre de Santa Joaquina en la que hasta ese momento se llamó Calle de López Obregón.

 

En 2003 se hicieron obras dentro del edificio para independizar la vivienda de las Hermanas.

 

Son muchas las familias que cuentan entre sus miembros con varias generaciones de alumnas

 

Muchos han sido los profesores seglares que se han ido incorporando en este centro para contribuir en la formación de niños y jóvenes, continuando la labor iniciada por las Hermanas Carmelitas y transmitiendo el Carisma Vedruna.

 


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